Gimnazjalna Street Bydgoszcz
Arquitectura, Interiores
La calle Gimnazjalna es el primer gran encargo de rehabilitación urbana de Rise.Design, y el proyecto que asentó la reputación del estudio como despacho de referencia para promotores. Tres edificios históricos de cinco plantas, abandonados, en ul. Gimnazjalna 4, 6 y 8, en el centro de Bydgoszcz, eran ruinas: agujeros en los forjados, cubiertas deterioradas, drogadictos ocupando las plantas superiores. Se transformaron en un barrio de uso mixto que ocupa 4.000 metros cuadrados repartidos en cuatro plantas, más un patio trasero de 300 metros cuadrados.


El cliente, Moderator, es uno de los grandes promotores polacos de rehabilitación de edificios. La relación empezó cuando el presidente de la empresa conoció a Diogo Leitão a través de un agente comercial sin identificar, en 2014. Moderator se puso en contacto directamente para el encargo de Gimnazjalna en enero de 2015. El encargo cubrió todo el ciclo de proyecto: concepto, documentación técnica, supervisión de obra y finalización en 2016.



Tres edificios, tres identidades, una sola calle. El Edificio I, en Gimnazjalna 4, tiene apartamentos de 40, 80 y 100 metros cuadrados, con camas abatibles y cocinas modulares, para que un piso sirva igual a quien se queda un año o una semana. El Edificio II, en Gimnazjalna 6, es un hostel de apartamentos tipo estudio. El Edificio III se amplió en horizontal y en altura para igualar al Edificio II, y aloja las oficinas, espacios de trabajo creativo, un showroom y un estudio fotográfico.

Las plantas bajas son lo que devolvió el trabajo a la calle: pub, restaurante, cafetería, vinoteca, gimnasio, lavandería, sala de bicicletas, sala de reuniones, taller de arte, escuela de idiomas. Gimnazjalna se convirtió en una de las calles con más movimiento de la ciudad. Las sillas estilo Eames en patchwork acabaron siendo la pieza-firma de los apartamentos. Arriba, cada edificio puso sus propias condiciones al uso: ventanas de arco gótico en los áticos, y estructuras de cubierta a la vista con tragaluces en las buhardillas.




La decisión que más cambió las cosas fue excavar. Los sótanos de los Edificios 1 y 3 se rebajaron unos dos metros, y así las bodegas de almacenaje de 90 centímetros de altura se convirtieron en locales comerciales de altura completa, con ventanas a la calle. Esas salas abovedadas albergan hoy Zaklad, un bar con música en directo bajo arcos de ladrillo visto, uno de los espacios culturales más conocidos de Bydgoszcz.

El lenguaje de interiores combina lo industrial con la calidez: techos de hormigón visto y elementos estructurales en bruto conviven con acabados en madera, azulejos estampados, luz cálida de bombillas Edison, y troncos de árboles vivos incorporados como elementos interiores en planta baja. La vinoteca Winosfera, el restaurante NaPizza, Burger Park y el bar de música en directo Zaklad siguen funcionando como los locales-ancla que definen el carácter de la calle.


El patio trasero de 300 metros cuadrados se rediseñó como una sala de estar exterior compartida, con peldaños de piedra de aspecto de hormigón dispuestos en forma de graderío, para conciertos al aire libre y actos comunitarios. Un restaurante del Edificio III tenía una zona de jardín aparte.

Se restauraron las fachadas neoclásicas de los tres edificios: cornisas, recercados de ventana, frontones y molduras decorativas, en tonos cálidos de crema y blanco. Así el alzado de calle vuelve a leerse como un conjunto, y anticipa algo de lo que hay dentro. Los colores se eligieron para todo el año, no para una sola fotografía. Lo que en verano parece festivo, bajo un cielo encapotado de otoño en Bydgoszcz se vuelve tranquilo y digno, que es como está la mayor parte del tiempo.




El edificio JAHR, con su fachada pintada de amarillo, se levanta junto a los edificios más claros, en gris y blanco, y crea una variación rítmica a lo largo del frente de calle.



Cada edificio recibió su propia identidad cromática. Las líneas de cornisa y las proporciones de ventana, compartidas por los tres, mantienen unida la composición neoclásica.





Escaleras de hierro bajan desde la calle hasta las entradas comerciales bajo rasante, con barandillas de forja que añaden una capa de detalle y definen la experiencia de la acera. Calabazas en los peldaños y plantas en macetas junto a las entradas muestran que los inquilinos han hecho suyos esos espacios umbral.





El ornamento se lee mejor desde la acera, mirando hacia arriba. Frontones sobre las ventanas, ménsulas de cornisa, molduras, todo contra el cielo, que es donde se aprecia el trabajo que llevó.


Los azulejos de cemento estampados se repiten por todo el proyecto como material unificador: contrahuellas de escalera, suelos de los vestíbulos de entrada y paneles de pared en los locales comerciales comparten el mismo vocabulario de motivos geométricos, que conecta el carácter patrimonial con las intervenciones actuales.
La obra se ejecutó a través de la propia red de subcontratistas de Rise.Design, con empresas especializadas encargadas de la obra principal y de la carpintería y cocinas a medida. El proyecto se terminó en 2016. El resultado lo confirman los inquilinos que continúan en el edificio.